En el corazón de la selva venezolana, en el estado Bolívar, se encuentra el Salto Ángel, conocido como la cascada más alta del mundo y, popularmente, como “la más grande” por su imponente escala. Esta maravilla natural cae desde la cima del Auyán-tepui (una de las emblemáticas mesetas tabulares o tepuyes de la Guayana venezolana) dentro del Parque Nacional Canaima. Con una altura total de 979 metros y una caída libre ininterrumpida de 807 metros, el Salto Ángel triplica la altura del Empire State Building y supera incluso al Burj Khalifa en su descenso vertical. Su nombre indígena en pemón es Kerepakupai Vená, que significa “salto del lugar más profundo”. El agua del río Churún se precipita en una fina niebla que se dispersa con el viento, creando un espectáculo visible desde kilómetros de distancia en medio de un paisaje de acantilados milenarios y selva tropical.

Foto: Hdezeo
El Salto Ángel no solo destaca por sus dimensiones, sino por su contexto geológico y cultural único. El Parque Nacional Canaima, que lo alberga, fue declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1994 (criterios vii, viii, ix y x) por sus formaciones de tepuyes de origen precámbrico, acantilados verticales y excepcional valor biogeológico. Aproximadamente el 65 % del parque está cubierto por estas montañas tabulares, consideradas uno de los entornos más antiguos del planeta. La altura oficial se determinó en 1949 durante una expedición financiada por la National Geographic Society, liderada por la periodista Ruth Robertson y con mediciones del topógrafo Perry Lowrey. Aunque el aviador estadounidense Jimmie Angel lo sobrevoló en 1937 (y de ahí su nombre en español), los pueblos pemón lo conocían desde hace siglos.

El Salto Ángel en la estación seca | Foto: Tomaszp
Hoy en día, visitar el Salto Ángel sigue siendo una aventura remota: solo se accede en avioneta o por expediciones fluviales a través de la selva. Su aislamiento lo protege del turismo masivo, pero también lo convierte en un símbolo de la naturaleza salvaje de Venezuela y de la importancia de conservar estos ecosistemas únicos. Fuentes oficiales confirman su récord sin interrupción como la cascada más alta del mundo.



















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