Un estudio publicado en la revista Scientific Reports (Nature) el 19 de marzo de 2026 documenta por primera vez de forma detallada el comportamiento de geofagia (consumo intencional de tierra o suelo) en los macacos de Berbería (Macaca sylvanus) que viven en el Peñón de Gibraltar. Los investigadores concluyen que este hábito es una tradición cultural inducida por el contacto con los humanos, que ayuda a los primates a mitigar los efectos digestivos de la comida procesada que reciben de los turistas.
Un comportamiento frecuente y estacional
Los científicos, liderados por J. Frater, M. Nicourt, E. Mestrallet y colaboradores (entre ellos Sylvain Lemoine de la Universidad de Cambridge), registraron 46 eventos de geofagia en aproximadamente 612 horas de observación. Esto equivale a una tasa poblacional de más de 12 eventos por semana, una de las más altas jamás documentadas en primates.
Los macacos prefieren especialmente la terra rossa, un suelo arcilloso rojo característico de la zona (82% de los casos). También consumen otros tipos de tierra y, en algunos grupos, incluso alquitrán. El comportamiento es más frecuente en verano, coincidiendo con el pico de turismo, y ocurre principalmente en las zonas altas del Peñón donde abundan los afloramientos de este suelo.
La conexión con la comida de turistas
El hallazgo clave del estudio es la fuerte asociación entre la geofagia y el consumo de comida antropogénica (tourist-derived food): patatas fritas, helados, chocolatinas, galletas y otros snacks ricos en azúcares, edulcorantes artificiales, aceites de semillas, lácteos, diversos aditivos…, pero pobres en fibra.
Los macacos que pasan más tiempo comiendo estos alimentos muestran mayor probabilidad de ingerir tierra. Esto apoya la hipótesis de protección: la arcilla del suelo actúa como un “antídoto” natural que:
- Adsorbe toxinas y patógenos.
- Modula el pH intestinal.
- Alivia diarrea o malestar estomacal.
- Protege el microbioma alterado por la dieta humana.
No se encontró un fuerte vínculo con la hipótesis de suplementación (obtención de minerales), aunque no se descarta del todo. Sorprendentemente, no aumentó en hembras embarazadas o lactantes.
Una tradición aprendida socialmente
La geofagia no es un comportamiento innato ni universal en la especie. En Gibraltar se ha convertido en una tradición local transmitida socialmente:
- Diferencias claras entre grupos (unos prefieren terra rossa, otros alquitrán).
- Experimentos ofreciendo diferentes suelos mostraron preferencias consistentes por grupo.
- Muchos eventos ocurren en presencia de otros individuos, facilitando el aprendizaje (especialmente en jóvenes).
Los investigadores encuestaron a especialistas en otras poblaciones de macacos de Berbería y encontraron que la geofagia existe en alrededor del 35% de los sitios, pero es mucho más ocasional y estacional. En Gibraltar es excepcionalmente frecuente y está directamente ligada al impacto humano.
Implicaciones para la conservación
Este estudio es un ejemplo fascinante de flexibilidad conductual y coevolución humano-primate. Los macacos han desarrollado una forma de “automedicación” para adaptarse a un entorno modificado por el turismo.
Sin embargo, también alerta sobre los efectos negativos del contacto humano: la comida de turistas altera su salud digestiva, y aunque la geofagia les ayuda, no resuelve el problema de fondo. Los autores destacan la necesidad de gestionar mejor las interacciones turísticas para proteger la salud y el comportamiento natural de estos primates.
Los macacos de Gibraltar, la única población de monos salvajes en Europa, continúan sorprendiéndonos con su capacidad de adaptación. Comer tierra no es un capricho: es una solución inteligente (y cultural) a un problema creado por nosotros.
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Referencia:
Frater, J. et al. “Geophagy in Gibraltar Barbary macaques is a primate tradition anthropogenically induced”. Scientific Reports 16, 13139 (2026).



















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